BusiRocket

Artículo

¿Cuánto cuesta una página web en España?

Publicado el

Casi nadie publica esta cifra, y por eso la pregunta se contesta mal. Este artículo pone números concretos —los nuestros— a cada tipo de web, explica qué mueve el precio de verdad y qué cuesta mantenerla el año siguiente, que es la parte que casi siempre falta en el presupuesto.

Qué determina el precio (no es el número de páginas)

Contar páginas es la forma más rápida de presupuestar mal. Lo que mueve el número es otra cosa:

  1. Cuánto proceso de negocio tiene que resolver. Una web que informa cuesta lo que cuesta escribirla y montarla. Una que calcula precios, aplica reglas, gestiona roles o cierra un pedido es software, y se presupuesta como software.
  2. Con cuántos sistemas ajenos tiene que hablar. Pasarela de pago, facturación, CRM, la herramienta de reservas que ya usáis. Cada frontera con otro sistema es trabajo de integración y, sobre todo, de probar que funciona cuando el otro sistema falla.
  3. Quién escribe el contenido. Textos, fotos y fichas son la causa más frecuente de que una web se retrase meses. Si los pones tú, el proyecto es más barato; si los ponemos nosotros, es una partida más.
  4. Si hay que respetar algo que ya existe. Migrar una web con posiciones, URLs indexadas y clientes dentro es más trabajo que empezar en blanco, porque hay que conservar lo que ya funciona.

Las bandas, de menor a mayor

Web corporativa: 1.500 € – 4.000 €. Presencia seria: quién eres, qué haces, prueba de que lo haces bien y una vía de contacto que funcione. Diseño propio, no plantilla rellenada. La parte baja es un sitio contenido y directo; la alta incluye más secciones, contenido escrito por nosotros y trabajo de posicionamiento desde el primer día.

Tienda online: 4.000 € – 12.000 €. El rango se mueve según el catálogo, las reglas de precio —descuentos, tarifas por cliente, impuestos por país— y con qué sistemas haya que hablar. Una tienda con veinte productos y pago con tarjeta está abajo; una con miles de referencias sincronizadas con el ERP está arriba.

Plataforma a medida: desde 12.000 €. Cuando el software resuelve el proceso, no lo cuenta: paneles con roles, flujos de aprobación, cálculos que no pueden vivir en el navegador. Del alcance sale un precio cerrado por fases, no una estimación abierta.

Por debajo de 1.500 €. Existe, y a veces es la respuesta correcta: una plantilla de Wix, Squarespace o WordPress montada por ti. Si lo que necesitas es estar en internet esta semana y aún no sabes si el negocio funciona, esa es la opción sensata. Lo que no existe por debajo de esa cifra es una web a medida hecha por alguien que responda de ella.

¿Cuánto cuesta mantener una página web al año?

Esta es la pregunta que casi nadie hace antes de firmar y todo el mundo hace seis meses después. Una web tiene tres costes recurrentes distintos, y conviene no mezclarlos:

  • Dominio y hosting. Decenas de euros al año el dominio; el hosting depende del tipo de web, y para la mayoría de sitios corporativos es un gasto modesto. Se paga aunque no toques nada.
  • Licencias de terceros. Plugins de pago, pasarelas, servicios de correo o de búsqueda. Cero en muchos proyectos, una partida seria en algunas tiendas.
  • Mantenimiento propiamente dicho. Actualizaciones probadas fuera de producción antes de aplicarlas, copias de seguridad que se comprueban restaurándolas de verdad, monitorización y alguien al otro lado cuando algo se rompe.

No publicamos una cuota fija de mantenimiento porque dependería de qué hay desplegado, con qué versiones y con cuántas integraciones vivas — y una cifra inventada aquí sería inútil para ti. Lo que sí es fijo es la mecánica: se mide primero qué hay, sale el coste por delante, es opcional y no tiene permanencia. Puedes llevarlo tú perfectamente; lo que no recomendamos es no hacerlo, porque el 90 % de las webs que nos llegan rotas llevaban dos años sin actualizar.

Por qué casi nadie publica estos números

Porque publicar un precio te quita clientes que buscaban algo más barato, y esa es exactamente la idea. Un presupuesto tarda una semana en prepararse bien; si tu presupuesto está en 800 € y el nuestro empieza en 1.500 €, es mejor para los dos saberlo hoy.

La otra razón es menos noble: sin números publicados, el precio se ajusta a lo que parece que puedes pagar. Si te han dado una cifra sin preguntarte por tus procesos, tus integraciones ni quién escribe el contenido, esa cifra no sale de tu proyecto.

Cuándo no compensa encargar una web a medida

  • Si aún estás validando el negocio. Monta una plantilla, consigue tres clientes y entonces vuelve. Una web a medida sobre una idea sin probar es gastar el presupuesto en el orden equivocado.
  • Si lo que necesitas es una ficha, no una web. Para muchos negocios locales, un perfil de Google Business bien trabajado trae más llamadas el primer mes que cualquier sitio nuevo.
  • Si el problema real es que nadie te encuentra. Una web nueva no posiciona sola. Si la actual funciona y el problema es la visibilidad, eso es trabajo de SEO y rendimiento, no un rediseño.

Encargar una web a medida compensa cuando ya sabes que el negocio funciona y la web se ha convertido en el cuello de botella: no puedes vender lo que vendes, no puedes contar lo que haces, o cada pedido te cuesta media hora de trabajo manual que debería resolver el software.

Cómo saber tu número

De las cuatro cosas del principio, tres las sabes tú ahora mismo: qué tiene que resolver la web, con qué sistemas habla y quién escribe el contenido. Con eso, la banda de arriba en la que caes es bastante evidente.

Si quieres el número exacto, cuéntanos el proyecto y sale un precio cerrado por fases, con el plazo escrito antes de empezar. Y si lo que tienes entre manos es una app a medio hacer y no una web, la pregunta y las cifras son otras: están en cuánto cuesta arreglar una app hecha con IA.

Siguiente paso

¿Te suena este problema en tu proyecto?

Cuéntanoslo y te decimos cómo lo abordaríamos, en qué orden y con qué coste.