Tienda online
Una tienda online se juega el resultado en dos sitios: el móvil de quien compra y la trastienda de quien vende. El primero decide cuánta gente llega al pago; la segunda decide si lo que se vende existe de verdad y si el pedido se cobra una sola vez.
En el escaparate, el trabajo es de rendimiento y de fricción: cargar rápido con la conexión que hay de verdad en la calle, no obligar a registrarse antes de saber el precio final y no pedir un dato que no haga falta para enviar el paquete. Cada campo del formulario y cada segundo de espera se pagan en pedidos que no se terminan.
En la trastienda, el trabajo es de estado. El stock tiene que reflejar lo que hay en el almacén y no lo que había al abrir la página; el pago tiene que ser idempotente, de modo que un reintento del banco o un botón pulsado dos veces no generen dos pedidos ni dos cobros; y los estados del pedido tienen que corresponder a lo que ocurre de verdad, incluida la devolución.
Que la base sea WooCommerce, PrestaShop o una tienda a medida es una decisión posterior, y depende del catálogo, de las reglas de precio y de con qué sistemas hay que hablar. Lo que no cambia es el criterio: primero el modelo de datos y el flujo de cobro, después la capa visual. Al revés se llega a una tienda bonita que descuadra el inventario cada semana.
Cómo trabajamos
Cuatro pasos, sin sorpresas
El mismo proceso en un encargo de tres semanas y en una plataforma de dos años.
- 01
Alcance
Una sesión para entender el proceso de negocio, no para enseñar plantillas. Salimos con prioridades y precio por fases.
- 02
Arquitectura
Modelo de datos, integraciones y presupuesto de rendimiento antes de escribir la primera pantalla.
- 03
Construcción
Entregas semanales en un entorno visitable. Lo que se aprueba se despliega, no se acumula.
- 04
Operación
Monitorización, copias verificadas y despliegues que cualquiera del equipo puede ejecutar.
Siguiente paso
Hablemos de lo que tiene que hacer tu web
Respondemos en un día laborable con una propuesta de alcance por fases, o con la razón por la que creemos que no somos el estudio adecuado para el encargo.