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Tienda online

Una tienda online se juega el resultado en dos sitios: el móvil de quien compra y la trastienda de quien vende. El primero decide cuánta gente llega al pago; la segunda decide si lo que se vende existe de verdad y si el pedido se cobra una sola vez.

En el escaparate, el trabajo es de rendimiento y de fricción: cargar rápido con la conexión que hay de verdad en la calle, no obligar a registrarse antes de saber el precio final y no pedir un dato que no haga falta para enviar el paquete. Cada campo del formulario y cada segundo de espera se pagan en pedidos que no se terminan.

En la trastienda, el trabajo es de estado. El stock tiene que reflejar lo que hay en el almacén y no lo que había al abrir la página; el pago tiene que ser idempotente, de modo que un reintento del banco o un botón pulsado dos veces no generen dos pedidos ni dos cobros; y los estados del pedido tienen que corresponder a lo que ocurre de verdad, incluida la devolución.

Que la base sea WooCommerce, PrestaShop o una tienda a medida es una decisión posterior, y depende del catálogo, de las reglas de precio y de con qué sistemas hay que hablar. Lo que no cambia es el criterio: primero el modelo de datos y el flujo de cobro, después la capa visual. Al revés se llega a una tienda bonita que descuadra el inventario cada semana.

Los pagos merecen mención aparte porque es donde más dinero se pierde en silencio. Una pasarela avisa del cobro por un webhook, y ese aviso puede llegar dos veces, llegar tarde o no llegar. Si la tienda trata cada aviso como si fuera nuevo, el cliente acaba con dos pedidos o con un cargo que nadie reconoce. La operación tiene que ser idempotente: el mismo cobro procesado cinco veces deja el sistema exactamente igual que procesado una.

Hechos concretos

  • Pasarela de Stripe en producción sobre DameTicket, con cero cobros duplicados por reintento de webhook.

  • Reserva de aforo a prueba de concurrencia: dos personas comprando la última entrada a la vez no pueden acabar las dos con ella.

  • Un modelo de venta propio que evita al organizador entre el 8% y el 10% de comisión de marketplace en cada transacción.

Proyectos hechos así

Stripe

DameTicket: venta de entradas con cobros reales

Plataforma SaaS de venta de entradas construida de principio a fin, con pagos por Stripe y reserva de aforo a prueba de concurrencia.

DameTicket, producto propio

  • mysql
  • nextjs
  • typescript
  • react
  • stripe

Cómo trabajamos

Cuatro pasos, sin sorpresas

El mismo proceso en un encargo de tres semanas y en una plataforma de dos años.

  1. 01

    Alcance

    Una sesión para entender el proceso de negocio, no para enseñar plantillas. Salimos con prioridades y precio por fases.

  2. 02

    Arquitectura

    Modelo de datos, integraciones y presupuesto de rendimiento antes de escribir la primera pantalla.

  3. 03

    Construcción

    Entregas semanales en un entorno visitable. Lo que se aprueba se despliega, no se acumula.

  4. 04

    Operación

    Monitorización, copias verificadas y despliegues que cualquiera del equipo puede ejecutar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una tienda online?

Entre 4.000 € y 12.000 €, según el catálogo, las reglas de precio y con qué sistemas haya que hablar. Por debajo de esa horquilla está la web corporativa, entre 1.500 € y 4.000 €; por encima, la plataforma a medida, que arranca en 12.000 €.

¿WooCommerce, PrestaShop o a medida?

Es una decisión posterior, no la primera. Si el catálogo es estándar y el proceso de venta cabe en una plantilla, una base ya hecha ahorra mucho dinero. Si el precio depende del cliente, si hay que sincronizar stock con un ERP o si el pedido tiene estados que la plantilla no contempla, sale más barato el desarrollo propio que pelearse con plugins.

¿Cuánto se tarda?

Entre seis y diez semanas. Lo que alarga un proyecto casi nunca es el desarrollo: son los textos y las fotos de producto, así que si el catálogo ya está preparado se acorta bastante.

Siguiente paso

Hablemos de lo que tiene que hacer tu web

Respondemos en un día laborable con una propuesta de alcance por fases, o con la razón por la que creemos que no somos el estudio adecuado para el encargo.